miércoles, 28 de marzo de 2012

Especies promisorias

El tema de las especies promisorias se ha convertido en los países de la región andina en un parámetro sobresaliente de investigación en campos como los de la Biología, la Química y la industria, esto debido a las tendencias mundiales que buscan volver a los productos de origen natural y al aprovechamiento de la flora y fauna nativas de forma sostenible.
Después de esta introducción a algunos lectores les puede surgir la inquietud acerca de ¿Qué es una especie promisoria? Al respecto la definición más acertada es la que da el Convenio Andrés Bello el cual dice que el término hace alusión a todas aquellas especies animales o vegetales con un alto potencial de aprovechamiento industrial, que no tienen un desarrollo comercial a gran escala. Esto agrupa a especies nativas que pueden tener una amplia diversidad de usos industriales  como sustitutos de materias primas o de productos terminados, pero de las cuales no existe un amplio desarrollo en domesticación de cultivos, formas de procesamiento industriales y mercados de comercialización.
En Colombia el término se ha hecho popular entre las facultades de ciencias básicas de diferentes universidades que han centrado sus desarrollos en los estudios de la flora y fauna nacional, sin embargo son pocas las verdaderas innovaciones al respecto del tema.
Es común ver en ferias de ciencia universitarias y en ámbitos académicos trabajos sobre las propiedades químicas del Michú o Chambimbe (Sapindus Saponaria),  de las bondades alimenticias del Chachafruto o Balú (Erythrina edulis), o de las ventajas de la harina de Quinua (Chenopodium quinoa) esto por citar algunos ejemplos. SIn embargo, no se aprecia un real impacto de estos productos en la industria nacional, a pesar de los innumerables estudios que reposan en las bibliotecas y anaqueles al respecto.
Surgen entonces otras preguntas: ¿siendo Colombia un país de una inmensa riqueza animal y vegetal, con una posición estratégica que le permite albergar una gran biodiversidad, con más de 3000 especies vegetales y comestibles (de las cuales solo 200 están domesticadas) por citar un ejemplo, por qué no somos un país líder en materia de aprovechamiento de especies nativas? y ¿por qué albergando tanta riqueza agropecuaria seguimos siendo un país de un pobre desarrollo agroindustrial?
Esta preguntas  obedecen a una gran cantidad de factores de los cuales adolece el país y que han impedido que los numerosos estudios de orden biológicos, químicos y fitoquímicos decanten en una real oportunidad de generar innovación a partir de las especies promisorias.
En primera instancia se debe mencionar la falta de conocimiento que se tiene en las regiones acerca de dichas especies. En Colombia el instituto Alexander Von Humbold hace grandes esfuerzos por potenciar el desarrollo de proyectos enfocados al uso alternativo de la Biodiversidad, partiendo de una caracterización y diagnóstico de diferentes especies promisorias de las 5 regiones del país, sin embargo, estos estudios no llegan en muchos casos a las entidades territoriales de los municipios y menos a los productores y cultivadores los cuales consideran mucha de esta vegetación como “maleza” o de uso simplemente ornamental en el mejor de los casos.
En segundo lugar no existe una política nacional agropecuaria de largo plazo que permita el establecimiento de cultivos comerciales. Muchas de las especies vegetales y animales requieren de una domesticación y un largo tiempo de siembra y levante (según sea el caso), estos periodos pueden ser incluso de años, los productores no están dispuestos a arriesgar su capital en una inversión de tan largo plazo, aun teniendo la evidencia científica de las bondades y potencialidades de los productos.
En tercer lugar se puede citar la falta de una industria de transformación competitiva. Muchas de las especies promisorias lo son por que contienen sustancias usadas como materias primas en diversos procesos de la industria química y de alimentos, sin embargo el país no cuenta con una industria desarrollada en estos sectores, causando una falta de demanda local a la producción de especies y restándole valor agregado a los procesos productivos de las mismas, que deben ser comercializadas en fresco.
Por otra parte se puede mencionar una problemática del agro en general y es la falta de infraestructura como vías de acceso, centros de acopio y sistemas de riego, que impiden que los productos procedentes de las regiones agrícolas sean competitivos dados los altos costos logísticos que este problema implica.
Para comenzar a dar solución a estas problemáticas se debe empezar por generar un cambio en la cultura agrícola colombiana, pasando de procesos de explotación tales como los monocultivos o la ganadería extensiva a procesos de aprovechamiento que además de generar un beneficio financiero generen un beneficio económico y social sostenible en el largo plazo, respetando el medio ambiente.
De igual forma se deben gestionar los recursos necesarios para generar la infraestructura adecuada disminuyendo los costos logísticos y de igual forma establecer capitales de riesgo para el desarrollo de proyectos empresariales innovadores a partir de especies promisorias.
Es claro el potencial al respecto del uso de la biodiversidad nacional, que implica el aprovechamiento y no la explotación de la ventaja comparativa de los recursos naturales, se han hecho avances en los estudios básicos para el uso adecuado de dichas especies; sin embargo falta dar el salto a la innovación y hacer que estas lleguen a los consumidores a nivel nacional e internacional, remplazando materias primas sintéticas y contribuyendo a la seguridad alimentaria, de una forma competitiva y que genere beneficios justos para el agro colombiano.

Sitemas para la produccion pecuaria

Durante las últimas décadas del siglo XX, los biomas forestales en América Latina fueron extensamente talados para promover el pastoreo de ganado (Kaimowitz, 1996; Serrao y Toledo 1990; Figura 1). En Centroamérica, las zonas de pastoreo representan el 46 por ciento del total de áreas agrícolas (18,4 millones ha). Durante los últimos 35 años, las tierras modificadas para este tipo de actividad en Colombia incrementaron de 14,6 a 35,5 millones de hectáreas (IVH, 1998) y la expansión de la frontera de pastoreo continúa en la actualidad reemplazando hábitats naturales y otros tipos de actividad agrícola. Aunque el tamaño de la población vacuna se desconoce en el país, se estima en unos 26 millones de animales que proveen el 44,6 por ciento del PNB representado en actividades pecuarias o el 9,2 por ciento del PNB total del país (Pinilla, 1999).
A través de América Latina la expansión de la ganadería ha tenido lugar a pesar de su baja productividad debida a la dominancia de pastos nativos de pobre calidad, los cuales permiten capacidades de carga inferiores a las 0,7 cabezas de ganado por hectárea (Szott et al., 2000). Esta baja capacidad de carga ha disminuido aún más en razón de la degradación de más del 40 por ciento de las zonas de pastoreo debida a prácticas de manejo inadecuadas (Szott et al., 2000). La degradación de los potreros resulta en una baja eficiencia de producción, pérdida de biodiversidad y en el incremento de la emisión de gases que contribuyen al calentamiento global (Veldkamp, 1993, Kaimowitz, 1996).
En los últimos años, el crecimiento secundario ha incrementado en las regiones en donde las pasturas degradadas son una componente dominante del paisaje.


Por lo general, en América Latina el pastoreo tiene lugar en zonas con escasa vocación pecuaria, lo cual es un factor que indudablemente contribuye al proceso de degradación (da Silva et al., 1996).
Por su gran cobertura a través de la región, el pastoreo en América Latina incluye una gran variedad de sistemas establecidos en distintos tipos de suelo, vegetación y clima (Cuadro 1). Puesto que la transformación del paisaje causada por el pastoreo es tan variada, sus impactos medioambientales pueden ser igualmente diversos (Murgueitio, 1999). Es importante tener en cuenta que los impactos son tanto directos como indirectos y que los procesos asociados a la ganadería causan impactos ambientales adicionales a aquellos de la transformación del paisaje. La intensidad de los impactos directos depende tanto del sistema de pastoreo como de las características de los ecosistemas en los cuales dichos sistemas son implementados. Puesto que los impactos específicos de todos estos procesos no han sido evaluados, es preciso entender que la imagen negativa de la actividad ganadera en términos ambientales se deriva de la combinación de múltiples factores y no únicamente de la ganadería en sí misma.


Sistemas silvopastoriles y conservación de biodiversidad

Más del 35 por ciento de las pasturas en América Central están en un estado avanzado de degradación. Es posible restaurar éstas áreas mediante el uso de árboles y arbustos de finalidades múltiples que, además de proporcionar beneficios ambientales, hacen sostenibles los sistemas ganaderos (Szott et al., 2000). Por ejemplo, en suelos ácidos de Panamá la siembra de Acacia mangium en potreros del pasto B. humidicola mejora la calidad del forraje y los contenidos de fósforo y nitrógeno en el suelo en comparación con monocultivos de la misma especie de gramínea (Bolívar, 1998; Velasco, 1998). Durante la estación lluviosa, la densidad de organismos del suelo es mayor en áreas con una densidad de siembra de 240 árboles de A. mangium por hectárea. En las tierras altas (1 300-2 500 msnm), el aliso (Alnus acuminata) es una especie promisoria para la restauración de la fertilidad de los suelos en pasturas degradadas por su asociación con micorrizas (Russo, 1990).
La conversión de bosques a potreros amenaza la supervivencia de muchas especies y por lo tanto es una preocupación prioritaria de los conservacionistas (Serrao y Toledo, 1990; Szott et al., 2000). Sin embargo, dependiendo del tipo de manejo de las fincas ganaderas hay posibilidades interesantes para la conservación que deben ser exploradas con el fin de proyectar las actividades productivas de manera compatible con las iniciativas conservacionistas. Por una parte, cuando los potreros se usan durante un período corto (<5 años) y luego son abandonadas, la regeneración del bosque puede ser bastante rápida en comparación con aquellas áreas en donde la ganadería ha estado establecida por más de 12 años. Los límites entre las pasturas degradadas y los bosques tanto primarios como secundarios son a menudo abruptos, lo cual resulta en pérdidas de la diversidad de especies silvestres (Wiens, 1992).
Pero en aquellos casos en los cuales la regeneración natural no es una opción promisoria para la recuperación de pasturas abandonadas, otras alternativas son atractivas desde varios puntos de vista. En años recientes, muchos ganaderos han empezado a utilizar sistemas silvopastoriles con el fin de incrementar la productividad de sus tierras y promover la conservación de los recursos naturales (Ibrahim y Schlonvoigt, 1999). En América Central los árboles aislados dentro de los potreros son una característica común del paisaje agropecuario. Estudios recientes han demostrado que estos árboles cumplen un papel importante para la conservación de animales silvestres al proveer refugio, sitios de descanso y anidación, lo mismo que alimento (Harvey y Haber, 1999). También se ha demostrado que la lluvia de semillas bajo los árboles en las pasturas es considerablemente mayor que en las pasturas sin árboles, por lo cual la dispersión de especies nativas de plantas del bosque ocurre en pasturas arboladas (Harvey y Haber, 1999). En Monteverde (Costa Rica), 190 especies de plantas de bosque fueron encontradas en 240 ha de potreros utilizados para la ganadería lechera. Estos árboles y arbustos son usados principalmente como sombra para el ganado, como rompevientos y también para proveer madera para cercas, combustible y refugio para aves silvestres (Harvey y Haber, 1999). En las tierras bajas del Pacífico de Costa Rica, los sistemas silvopastoriles tradicionales contienen una variedad de árboles que proveen forraje para el ganado durante la época seca, además de servir para leña o como fuente de madera para cercas. Los ganaderos promueven el crecimiento de estos árboles como una forma de diversificar sus fuentes de ingreso (Beer et al., 2000). Muchos ganaderos Costarricenses están plantando árboles frutales para atraer especies silvestres carismáticas que les permitan el desarrollo de actividades ecoturísticas en sus propiedades (Garita, com. pers.).
Las cercas vivas y cortinas rompevientos son hábitats creados por el hombre que son transformados paulatinamente por los procesos de la sucesión natural de la vegetación. La composición de especies depende de las condiciones ecológicas locales lo mismo que de las preferencias iniciales de los ganaderos y no necesariamente de la naturaleza del banco de semillas del bosque natural. La conectividad provista por una serie de cercas vivas afecta el desplazamiento de animales silvestres entre hábitats naturales remanentes y facilita la dispersión de semillas (Burel, 1996). Por lo tanto, este tipo de cercas pueden servir efectivamente como corredores biológicos en paisajes agrícolas caracterizados por la fragmentación de los hábitats naturales. En algunas fincas, pequeños parches de bosque nativo se han dejado para proteger fuentes de agua, lo mismo que para proveer madera para distintos usos (Guindon, 1996; Harvey y Haber, 1999).
Al nivel regional, los sistemas silvopastoriles pueden jugar un importante papel en el logro del Corredor Biológico Mesoamericano, en razón de la vasta cobertura de las zonas ganaderas en América Central. Se espera que estos corredores provean hábitats adecuados para la vida silvestre facilitando la dispersión de semillas y la regeneración de la vegetación nativa (Saunders y Hobbs, 1991).

Aves silvestres en zonas ganaderas de Latinoamérica

Puesto que la vegetación original del Neotrópico estuvo dominada por diferentes tipos de bosques, la transformación del paisaje hacia pasturas abiertas tuvo un impacto negativo significativo sobre las comunidades aviarias originales. En aquellas áreas en donde los asentamientos humanos han estado transformando el paisaje durante siglos, los pocos parches remanentes de bosque nativo tienen una biota empobrecida en comparación con aquellas de áreas remotas en las que la fauna y flora originales permanecen menos alteradas gracias a la conectividad del paisaje forestal menos fragmentado.
A juzgar por los estimativos disponibles de la riqueza de especies de aves en la región, una proporción minúscula de la avifauna original puede sobrevivir en los sistemas agropecuarios degradados y homogéneos (Stotz et al., 1996). Sin embargo y dependiendo del hábitat original de una zona específica, los agroecosistemas pueden mantener una proporción sustancial de las comunidades de aves originales. Este fenómeno es particularmente notable en los pastizales naturales (campo, sabanas tropicales inundables, sabanas templadas del norte y pampas), en donde más de una cuarta parte de las avifaunas locales usan regularmente los agroecosistemas.


La proporción de especies migratorias que ocupan los agroecosistemas es un poco mayor (Figura 2), quizás como consecuencia de sus requerimientos de hábitat menos específicos por fuera de la época reproductiva. En particular, aquellas especies que ocupan hábitats abiertos durante la estación de reproducción son capaces de usar hábitats antrópicos durante su invernada en el Neotrópico. La proporción de aves anidantes de los pastizales naturales que usan paisajes agropecuarios representada por migratorias del Neártico varía entre 64 y 100 por ciento (cifra con base en las estadísticas de Stotz et al., 1996). La variación local de diversidad aviar en agroecosistemas puede depender del tipo específico de prácticas agropecuarias en un área determinada, como ha sido ampliamente demostrado para las plantaciones de café con sombrío en diferentes partes del Neotrópico. Este es un fenómeno que merece evaluarse cuando se examina el potencial de otros patrones de uso de la tierra en la región, como por ejemplo las actividades ganaderas.
En una zona dedicada a la ganadería extensiva en pasturas abiertas en el Valle del Cauca en Colombia, Naranjo (1992) encontró que de 141 especies de aves presentes en la región 42 fueron contadas durante los censos en los potreros, y apenas 14 hacían uso regular de dichos hábitats. Sin embargo, Cárdenas (1998, ver artículo en esta conferencia electrónica) encontró que los sistemas silvopastoriles en otra parte del mismo valle contenían un número significativamente mayor de especies de aves que las pasturas con cobertura arbórea y arbustiva escasa. Ochenta y nueve de las 135 especies de aves presentes en la región en donde se hizo el estudio utilizaron los sistemas agroforestales y de estas, 51 mostraron evidencias de estarse reproduciendo en dichos hábitats.
Por otra parte, información reciente acerca del uso de aves migratorias del Neártico en sistemas silvopastoriles sugieren que este tipo de agroecosistemas tiene un gran potencial para la conservación de la avifauna: Greenberg et al. (1997) descubrieron que parches de Acacia pennatula del sudeste de México manejados para la producción ganadera contenían tanto las mayores densidades, como la más alta diversidad, de aves migratorias en relación con otros hábitats en la región. Por si esto fuera poco, estos hábitats también contenían las poblaciones más grandes de más de la mitad de las especies de aves migratorias comunes en el área.
En Monteverde (Costa Rica), 25 por ciento de las 400 especies de aves estimadas para la región han sido observadas en cortinas rompevientos dentro de fincas lecheras. En el área, las aves son los agentes más importantes de dispersión de semillas, especialmente cuando estas cercas vivas están conectadas con los bosques nativos. Sin lugar a dudas, los sistemas silvopastoriles proveen un importante apoyo a las actividades de conservación de plantas y animales silvestres en estos paisajes antrópicos (Harvey y Haber, 1999).
La riqueza de especies es más alta en sistemas silvopastoriles que en pasturas de monocultivo, gracias a la heterogeneidad de la vegetación. La disponibilidad de alimento para muchas especies (por ejemplo aves) en estos sistemas es considerable y la compleja estructura de la vegetación provee sitios de anidación para muchas otras, lo mismo que mejor protección contra depredadores que sistemas agropecuarios más simples. Además, varios autores han señalado que tanto los sistemas silvopastoriles como otros sistemas agroforestales contienen una mayor y más compleja comunidad de invertebrados (50-90 por ciento) que los potreros abiertos, lo cual contribuye a explicar la mayor diversidad de aves (Dennis et al., 1996).
También se ha señalado que las aves frugívoras de bosques secundarios no se desplazan mucho hacia las pasturas abandonadas, lo cual resulta en una restricción de la dispersión a una franja de 9-80 m alrededor de árboles aislados cercanos al borde de bosque. La expansión reciente de los bosques secundarios señalada para muchas fincas en América Central puede mejorar la lluvia de semillas en las pasturas abandonadas, contribuyendo a aumentar la conectividad entre diferentes elementos del paisaje agroforestal (cortinas rompevientos, cercas vivas, árboles aislados, remanentes de bosque, etc.).
En la Amazonia brasileña, la actividad de aves frugívoras es más intensa (en términos de movimientos entre hábitats) entre bosques secundarios y pasturas abandonadas multiestratificadas, que entre el bosque y pasturas homogéneas de B. brizantha (Cuadro 2). La presencia de árboles espaciados dentro de los potreros explicó el 70 por ciento de los movimientos observados entre los parches de bosque secundario y los potreros (da Silva et al., 1996).



Monitoreo de biodiversidad en agroforestería

Puesto que la expansión de los sistemas silvopastoriles a través de los paisajes agropecuarios de América Latina es un fenómeno que apenas comienza, la información disponible acerca de sus bondades en términos de conservación de la biodiversidad es aún escasa y en buena medida anecdótica. En muchos casos, existen apenas estudios de línea base para documentar la composición de grupos selectos de organismos que hacen uso efectivo de los agroecosistemas. Es entonces urgente iniciar programas de seguimiento a mediano y largo plazo para conocer el comportamiento de poblaciones y comunidades de organismos en distintos escenarios agroforestales, con el fin de evaluar el impacto de estos nuevos paisajes sobre la biota tanto local como regional. Solamente de esta forma se puede estar preparado para ajustar la implementación de los nuevos sistemas de producción de tal manera que sean compatibles con los esfuerzos de conservación.
En vista de los grandes niveles de incertidumbre acerca de los posibles resultados del reemplazo de los sistemas actuales de producción agropecuaria por las alternativas agroforestales, tal vez la forma más adecuada de diseñar un protocolo de seguimiento sería a través de una estrategia de manejo adaptativo, aprendiendo durante la fase de implementación. Son muchas las preguntas que deben ser respondidas, puesto que se conoce muy poco acerca de estos sistemas como para predecir el resultado de los cambios de vegetación sobre las poblaciones y comunidades de fauna y flora nativa. Necesitamos aprender cómo alcanzar metas específicas, cómo identificar vacíos de información y cómo interpretar adecuadamente la información que obtengamos acerca de la dinámica ecológica de los sistemas de producción. Algunas de las consideraciones mínimas a tener en cuenta en este sentido para el establecimiento de programas de monitoreo de biodiversidad en paisajes agropecuarios, son las siguientes:
  • ¿Cuáles son las metas específicas que se quieren alcanzar, en términos de conservación, con el establecimiento de sistemas agroforestales?
  • ¿Cuáles son las especies, poblaciones o comunidades cuyo comportamiento en el tiempo se quiere monitorear? Es importante tener en cuenta que la rareza, la importancia funcional y la sensibilidad a cambios ambientales son puntos clave para la escoger los indicadores.
  • ¿Cuáles son los hábitats específicos cuya dinámica temporal se quiere conocer?
  • Si ocurren cambios en el sistema sujeto del monitoreo, ¿cuáles son los niveles de confianza del cambio detectado? ¿Cuál es la precisión de nuestros protocolos de medición, su repetitividad y predecibilidad?
  • ¿Cuáles son las limitaciones de nuestros protocolos de muestreo en la detección de cambios cuando estos ocurren? ¿Cuáles son las fuentes posibles de error?
  • ¿Cuándo y dónde debemos hacer ajustes a nuestros procedimientos de monitoreo? ¿A nuestros objetivos y supuestos básicos?
De cualquier forma, cualquier sistema de seguimiento para documentar la dinámica de los elementos de la diversidad en mosaicos agropecuarios en constante evolución deben desarrollarse paralelamente con la documentación de variables socioeconómicas. Esto implica que las comunidades locales, los ganaderos y las organizaciones a cargo de la asistencia técnica agropecuaria deben participar en el diseño y puesta en marcha de los protocolos de monitoreo para tener la certeza que todas las variables necesarias sean tenidas en cuenta y que, cuando y dondequiera que sea necesario hacer ajustes, los nuevos cambios sean adecuadamente medidos.

Acercando el desarrollo agropecuario a la conservación de biodiversidad

Existen muchas razones para creer que los sistemas silvopastoriles no son únicamente viables desde el punto de vista socioeconómico, sino también compatibles con objetivos de conservación de la biodiversidad. Además de las razones ya presentadas, existen muchas más justificaciones para promover sistemas productivos amigables con la vida silvestre.
La disponibilidad de tierras óptimas para la producción de alimentos es finita. Nuestro potencial para desarrollar más las actividades agropecuarias en América Latina es limitado en razón de restricciones puramente biofísicas. En muchos países, todavía hay una proporción significativa del territorio en condiciones naturales de perturbación mínima, pero esta situación está cambiando rápidamente. La principal causa de deforestación en la región es, sin duda alguna, la expansión de la frontera agropecuaria (por ejemplo, en Colombia el 73 por ciento de las áreas deforestadas ha sido convertido a actividades agrícolas y principalmente pecuarias). Como una complicación adicional, el pastoreo convencional de ganado contribuye a la degradación continuada de paisajes que han sido transformados por otras razones, como por ejemplo para el establecimiento de cultivos ilícitos.
La ganadería en América Latina es un negocio sumamente heterogéneo, con una gran diversidad en el tamaño de los predios y la intensidad de la mano de obra. Por lo tanto, existe una gran oportunidad para desarrollar sistemas que produzcan impactos considerables en distintos escenarios sociales, económicos y de conservación. La restauración de hábitats degradados por el pastoreo de ganado tiene que hacerse siguiendo principios ecológicos, utilizando las fuerzas naturales, tales como la sucesión vegetal natural y la acción de los dispersores de semillas, hasta donde sea posible. Con el establecimiento de sistemas silvopastoriles bajo estos principios se busca conseguir una vegetación de varios estratos, intermedia entre los hábitats forestales originales y las pasturas de campo abierto.
El mantenimiento de servicios ambientales y la promoción de la conservación de la biodiversidad pueden contribuir a la búsqueda de soluciones viables al problema de producción de alimentos en zonas marginales a través de toda América Latina. El diseño cuidadoso de sistemas agroforestales para la producción pecuaria ofrece una de estas alternativas aplicable a diferentes escalas, contribuyendo a preservar los remanentes de los ecosistemas naturales en la región y recuperando paisajes degradados. El uso de recursos locales, principalmente el conocimiento ancestral de las comunidades aunado a las tecnologías y procesos investigativos modernos, es mandatorio en este tipo de actividades, lo mismo que la concertación para una financiación apropiada dentro de marcos legales ajustados al efecto.





























El clima, los pisos termicos y la agricultura en Colombia

. LA AGRICULTURA



Colombia es esencialmente agrícola y esta actividad constituye la industria más generalizada del pueblo colombiano. Su importancia hace relación tanto a los productos de consumo interno como a los de exportación.
Debido al relieve y a los diferentes climas que posee el territorio nacional, es rico en una infinidad de productos y en una gran variedad de los mismos. Los productos agrícolas más importantes para Colombia, desde el punto de vista económico, son: café, caña, algodón, banano, tabaco, oro, esmeraldas, platino, hierro, cobre, sal, ganado.
Las principales zonas agrícolas se encuentran en la región Andina y en las llanuras de la costa.
LA AGRICULTURA DE LAS TIERRAS CALIENTES
En las tierras cálidas de los valles y de las llanuras, se tiene comarcas con condiciones muy favorables para distintos cultivos:
· EL BANANO

     
El banano es una de las variedades del plátano, originario de Asia Menor y traído a Colombia por los españoles; se cultiva desde el nivel del mar hasta 1.500 metros en terreno cálido - húmedo. Su producción tuvo gran auge en el pasado, en las décadas de los años 1920 y 1930, cuando alcanzó el máximo de exportación en lo que a unidades se refiere. Aún hoy se continúa su exportación; su mayor comprador son Los Estados Unidos de Norteamérica. Esta fruta constituye para el país un renglón de exportación.

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Colombia produce banano de excelente calidad en las zonas de Santa Marta (Urabá), donde la temperatura es alta todo el año y los valles cálidos de Antioquia, Chocó (cuenca del Baudó) y la región de Tumaco (Nariño).
· EL PLATANO

Los valles cálidos de Caldas, Valle, Antioquia y Tolima.
· EL ARROZ

El arroz es planta originaria de Asia y base de alimentación de millones de hombres. Hoy se cultiva en todos los continentes. En Colombia se produce en tierras cálidas tipo húmedo - seco a 160 metros de altura.

Las zonas arroceras comprenden los valles y llanuras calientes y muy húmedos. Esta humedad proviene de las lluvias o llega a los terrenos a través de canales de regadío. Entre ellos están los cultivos del valle del Cauca, de las llanuras del departamento de Bolívar, el valle en Tolima, Huila, Cesar y la zona de Boyacá-Meta.
· EL ALGODON

Los aborígenes chibchas utilizaron el algodón en la fabricación de sus mantas para defenderse del frío. El algodonero es una planta propia de las tierras cálidas y templadas con temperaturas de 19 a 28 grados. Es uno de los productos que más se ha desarrollado en el país, gracias a la demanda interna de la industria textil y de la utilización de la semilla como materia prima en la producción de aceites vegetales y de torta para la fabricación de alimentos concentrados para animales. Su producción y cultivo se incrementaron últimamente, hasta ubicar a Colombia en la actualidad como país exportador.

Las zonas algodoneras son también los valles y llanuras calientes, con humedad moderada, no excesiva. El algodón se da muy bien en los departamentos del Caribe: Magdalena, Cesar, Atlántico, Córdoba y Bolívar. También en Tolima, Valle, Meta y Huila.
· CAÑA DE AZUCAR

Esta importante gramínea fue introducida por Cristóbal Colon a la Isla de Santo Domingo y su cultivo se extendió por toda América en los pisos cálido y templado. Se utiliza en la producción de panela, base de la alimentación de gran parte del pueblo colombiano; en la fabricación de miel, licores, dulces, bebidas, alcohol y azúcar refinado que es otro renglón importante en la economía nacional por el consumo interno y por ser fuente de exportación.

Las zonas azucareras son cálidas y húmedas, particularmente con clima de sabana. El departamento del Valle del Cauca es la región más productora del país (se encuentran 21 ingenios azucareros). También se cultiva en los departamentos de Cauca, Risaralda, Cesar, Norte de Santander, Tolima, Caldas, Cundinamarca y en la costa en el departamento de Bolívar.
· EL TABACO

Es también producto de exportación. La planta de tabaco es oriunda de América. Los chibchas lo fumaban en sus ritos religiosos. La hoja sirve de materia prima en la industria de cigarrillos y cigarros; se produce en gran escala en las tierras cálidas de 24 a 30 grados.

Las zonas tabacaleras están en los departamentos que tienen climas cálidos: Bolívar, Magdalena, Tolima y especialmente Santander del Sur, que produce más de la mitad del tabaco colombiano. Con esta producción se abastece el país y se permite también la exportación en rama. También produce algodón los departamentos de Boyacá y Nariño.
· EL MAIZ

     
Este cereal de origen americano es base de la alimentación del pueblo colombiano. Se produce en todos los pisos térmicos pero en las tierras bajas y fértiles da tres cosechas al año. Sus hojas y granos sirven también de alimento al ganado caballar y porcino. El maíz es además planta industrial: de él se saca harina, salvado, aceites, bebidas y papel. Se conocen muchas variedades de maíz, lo cual facilita la extensión de los cultivos.

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Las más importantes zonas maiceras se hallan en los departamentos de Antioquia, Boyacá, Cundinamarca, Córdoba, Meta, Magdalena y Valle del Cauca, aunque el maíz se produce en todas partes del país, inclusive en las tierras frías, donde demora algo más en crecer.
· CAFÉ

     
El café es el producto agrícola más importante de Colombia. Es su principal producto de exportación. Es fruto de un arbusto llamado cafeto, originario de Arabia, aunque algunos sostienen que es oriundo de una provincia de Etiopía, llamada Kafa, de donde se deriva su nombre. Su cultivo pasó a Europa y de ahí a las Antillas. A Colombia fue traído por misioneros en 1723 y pronto su cultivo se propagó por todo el país. El café es un cultivo propio de tierras templadas y altas. Las mejores cosechas se obtienen entre los 1.300 y los 1.800 m de altura, aunque crece desde el nivel del mar hasta los 2000 m. Exige humedad y tierras con elementos apropiados: una temperatura de 17 a 23 grados.

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En Colombia, la mejor zona es la llamada cinturón cafetero, región casi circular que rodea las tres cordilleras. Comprende las suaves laderas de las montañas de Quindío (el primer departamento productor), Caldas, Risaralda, Antioquia, Tolima y Valle del Cauca, que son las secciones administrativas de mayores cosechas. Cundinamarca, Huila, Norte de Santander y Cauca, son otros departamentos de producción intermedia.

Colombia figura entre los mayores productores de café en el mundo y ocupa el primer lugar por la suavidad y aroma del grano. El café colombiano está cotizado a mejor precio por su mayor suavidad y fragancia. El 50% de la exportación cafetera se hace a Estados Unidos; también se comercia con Alemania Occidental, Suecia, Holanda, España y otros países.
LA AGRICULTURA DE LAS TIERRAS TEMPLADAS
· EL FRÍJOL

     
Figura en la dieta popular especialmente en Antioquia, Caldas y Valle del Cauca.

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· LA YUCA

Tampoco falta entre los alimentos diarios del hombre de tierras templadas y aún cálidas.
· EL CACAO

Al igual que el maíz, el cacao es originario de América, goza de fama por su aroma y sabor. Se encuentra en estado silvestre en la Amazonía y Orinoquía. Se cultiva principalmente en Huila, Valle, Cauca, Santander, Antioquia, Tolima y Nariño, pero su producción no es suficiente y es necesaria su importación.
· LAS OLEAGINOSAS

     
Son plantas oleaginosas: el ajonjolí, la soya, el maní, el coco, la higuerilla y la palma africana; sus frutos son base para la fabricación de aceites. Se producen en casi todos los terrenos cálidos de Santander, Meta, Tolima y Caquetá.

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· OTROS PRODUCTOS

El fique, la quina, el caucho y los frutales.
LA AGRICULTURA DE LAS TIERRAS FRIAS
· EL TRIGO

     
El uso de este cereal remonta a la antigüedad; se cultiva en piso térmico frío con temperaturas de 10 a 16 grados; as muy importante en la alimentación y en la industria. Los centros productores de trigo son: Nariño, Cundinamarca y Boyacá.

·
· LACEBADA

     
Este cereal fue traído por los españoles en la Conquista. Se emplea para la alimentación del hombre y del ganado vacuno. Es materia prima en la industria cervecera. Se cultiva, como el trigo, en las tierras frías de Cundinamarca, Boyacá y Nariño.

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· LA PAPA

     
Este tubérculo originario de América fue base de la alimentación indígena y continua siendo renglón principal en la nutrición del pueblo colombiano. Se cultiva entre los 2.000 y 3.000 metros de altura. Se produce a lo largo de las cordilleras Central y Oriental: Boyacá, Cundinamarca, Nariño, Antioquia, Huila y Santander, son los departamentos más productores.

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ALGUNAS FRUTAS QUE SE DAN EN COLOMBIA





LAS FLORES
Es el más nuevo y tecnificado de los cultivos. A partir de 1970 la floricultura ha tomado gran incremento; por la belleza, colorido y variedad de las flores, su mercado es internacional.

LA GANADERIA

Después de la agricultura, él mayor recurso natural de los colombianos es el constituido por los animales domésticos. La cría de ellos ocupa más tierras que las dedicadas a la agricultura.
En Colombia no hubo esta clase de animales hasta la conquista. Las existencias ganaderas fueron aumentando paulatinamente, pero la explotación se hizo siempre aprovechando las grandes extensiones de campos de pastoreo. Pocas fincas se dedican a la cría de animales de razas puras.
· GANADO VACUNO O BOVINO

El ganado vacuno es el más importante porque suministra carne, leche y ofrece materia prima para varias industrias como la producción de lácteos y la de calzado. En los últimos años, se ha venido fomentando la ganadería intensiva en la Sabana de Bogotá, en Antioquia, Córdoba y otros departamentos.

Existen en el país varias razas de ganado vacuno: coma la raza criolla muy resistente a la inclemencia del medio y otras de gran rendimiento, ellas son: el Romo Sinuano, el Llanero y el San Martinero, productores de carne; el Blanco Orejinegro de las zonas templadas de la región Andina y el Costeño con cuernos, productores de carne y leche. En los centros ganaderos organizados se han introducido razas extranjeras importantes.

Para la producción de carne, el Cebú y el Santa Gertrudis de carne y leche, el Normando y Red Poll y para la industria lechera el Holstein y el Pardo Suizo. Otro tipo de producción ganadera son los toros de lidia.

Colombia cuenta con cabezas de vacunos en los departamentos de Córdoba, Meta, Bolívar, Boyacá, Antioquia, El Cesar, Cundinamarca, Tolima, Sucre y otros. Colombia exporta ganado de carne y pieles.
· GANADO OVINO

La cría de ovejas permite al habitante de tierra fría, no solo la carne como fuente de ingreso, sino que ayuda a la economía, dando variados trabajos: clasificación de la lana, hilados, confección de prendas artesanales, de tejidos a mano en telares, ventas en los mercados, etc. Los departamentos de mayor producción ovina son: Boyacá, Cundinamarca, Santander y Nariño.
· GANADO CABALLAR Y MULAR

Caballos, mulas y asnos son de mucha importancia en los campos donde no hay vías de comunicación. Se encuentra también cría de caballos de pura sangre para las carreras y deporte. Las principales razas son: árabe, inglés y caballo de paso fino. Sobresalen en la cría de ganado caballar Cauca, Boyacá, Tolima y Valle del Cauca, principalmente; los asnos en Bolívar, Tolima, Magdalena y Cundinamarca; los mulos en Cundinamarca, Boyacá y Antioquia.
· PORCINOS

La cría de cerdos ha tenido gran incremento. Su carne y grasa surten muchos mercados y son base para la industria de alimentos. Antioquia, Córdoba, Sucre, Bolívar, Cundinamarca, Tolima, Boyacá y Nariño son los mayores productores de cerdos.
· GANADO CAPRINO

La Guajira y las montañas de Santander son comarcas en las que más se desarrolla el ganado caprino.

OTROS RECURSOS ANIMALES
· LAS AVES DE CORRAL

La avicultura se ha extendido mucho en el país y ha contribuido a mejorar la alimentación del pueblo colombiano con la producción de carne y huevos. Hay grandes planteles avícolas en Cundinamarca, Antioquia, Córdoba, Valle y Boyacá.
· LA PESCA

     
La pesca, ha sido una actividad del hombre a través de todos los tiempos. Los mares que bañan las costas de Colombia son ricos en una gran variedad de peces: pargos, sardinas, camarones, langostinos, sierras, rubios, róbalos y sábalos y distintas especies de moluscos. Para la industria pesquera de mar funcionan flotas de barcos asociados que trasportan el pescado a las plantas industriales en donde son procesados. Los principales centros pesqueros son: Barranquilla, Cartagena, Tumaco, Buenaventura y las Bocas del río San Juan.

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La pesca en los ríos, es mucho más activa, aunque todavía se practica en forma rudimentaria e individual. En los ríos Magdalena, Sinú, San Jorge, Cesar y Cauca y en las lagunas costeras y andinas abundan los bagres, bocachicos, sabaletas y doradas.

LOS RECURSOS MINERALES DE COLOMBIA
La minería es la tercera industria básica o primaria de Colombia. Se explota:
METALES PRECIOSOS
· EL ORO

     
Se explota en Colombia desde antes de la Conquista española. Fue atractivo importante de la misma. El oro se encuentra en filones o vetas entre las rocas y aluviones en las arenas de algunos ríos. Se encuentra en las cordilleras Central y Occidental. Los departamentos de mayor producción de oro son: Antioquia, Chocó, Nariño, Cauca, Tolima y Caldas.

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· LA PLATA

La plata ha sido extraída desde tiempos coloniales; generalmente se encuentra mezclada con el oro; su explotación no está tecnificada. Son productores de plata: Antioquia, Chocó, Caldas, Quindío, Risaralda, Nariño y Tolima.
· PLATINO

     
El platino es metal duro, resistente y tiene valiosas aplicaciones en odontología, medicina, electricidad y en la industria química. Se encuentra en abundancia en el Chocó a orillas del río Condoto, en algunos afluentes del río San Juan, Atrato y en el departamento de Nariño.

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· LAS ESMERALDAS

Las esmeraldas colombianas son consideradas como las mejores del mundo por su color, brillo y por la cantidad de las mismas; por esto se venden a precios muy altos. Fueron explotadas y apreciadas por los Chibchas y hoy constituyen un mercado internacional muy importante. Estas piedras preciosas de color verde se extraen de las minas de Muzo, Coscuez, Barbur y Chivor en Boyacá y las de Gachetá en Cundinamarca.
METALES INDUSTRIALES
· EL HIERRO

El hierro es un metal duro, maleable, dúctil, abunda en la naturaleza y es el metal más usado; por esto es llamado el metal de la industria. El hierro entra en la fabricación de la más simple herramienta hasta las más complejas maquinarias; se emplean en la construcción de puentes, edificios; rascacielos, automóviles, buques y en toda suerte de productos industriales como generadores eléctricos, motores, instrumentos telegráficos y telefónicos. Para obtener el acero se lleva el hierro a hornos especiales donde se somete a un proceso de afinamiento. En Colombia abunda y si bien todavía no se ha explotado en gran escala, ya ha comenzado a extraerse para alimentar la industria siderúrgica.

Los principales yacimientos de hierro en Colombia se encuentran en Belencito y Samacá (Boyacá); Pacho, Subachoque, Nemocón, Zipaquirá (Cundinamarca); Amagá en Antioquia; La Plata en Huila. También hay yacimientos en Caldas y Tolima.

En Colombia la primera fundición del mineral del hierro se realizó en La Pradera (Cundinamarca) en 1923. Hoy cuenta el país con otras siderúrgicas:
1.     Acerías Paz de Río

Ubicada en Belencito (Boyacá), el mineral contiene un 50% de hierro cerca de una región carbonífera y de canteras calizas y caídas de agua para generar energía eléctrica. Paz de Río actualmente produce alambres, barras, rieles, estructuras para edificios, herramientas, láminas galvanizadas.
2.     La Siderúrgica de Medellín

Produce tuberías, hojalata, piezas para industria automotriz, maquinaria para ingenios azucareros.
3.     Siderúrgica del Pacífico

En Cali fabrica aceros especiales, platinas, varillas, etc.
4.     La del Muña

En Soacha (Cundinamarca), con producción de hierro para construcción y aceros.

· EL COBRE

Después del hierro, el cobre es el metal más útil en la industria. Se emplea para fabricar conductores eléctricos, utensilios domésticos y aleaciones para obtener latones y bronce. Colombia tiene ricos yacimientos de cobre en Tolima, Boyacá, Cauca, Chocó, Nariño, Cundinamarca, Santander, La Guajira y Antioquia.
· EL PLOMO

El plomo se presenta mezclado con oro y plata. Es un metal muy pesado, de color gris azuloso; se usa en la fabricación de tubos de cañerías y balas, etc. Hay yacimientos de plomo en Antioquia y Tolima (minas del distrito Fresno-Mariquita-Falán y de El Sapo), los yacimientos de Zapatoca, en Santander, también hay en Cundinamarca y Boyacá; en este departamento se explota, especialmente en la ciudad de Soatá.
· EL CINC

Se explota en Junín (Cundinamarca). Hay yacimientos también en Tolima, Caldas, Santander.
· OTROS METALES

El mercurio (en Aranzazu, Caldas) y el bario (Santander y Norte de Santander).
MINERALES ENERGETICOS
Algunos combustibles son minerales. Al quemarlos, producen energía, fuerza motriz, que mueve las máquinas y los vehículos. Los combustibles más importantes son el petróleo y la hulla o carbón mineral. Colombia posee ambos, en cantidades muy grandes.
· EL CARBON

     
EL carbón mineral o hulla es un combustible de procedencia fósil, de color negro brillante, arde con facilidad y produce mucho calor. Además de su uso como combustible en las fábricas, el carbón se emplea en altos hornos, locomotoras, barcos, etc. La destilación de la hulla permite obtener gran cantidad de subproductos de mucha importa como gas, coque, alquitrán que proporciona aceites, sustancias para perfume, pinturas, plásticos, neumáticos, explosivos, medicinas, insecticidas, pavimentos, etc.

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Colombia tiene inmensas reservas de carbón en las tres cordilleras especialmente en la Oriental. Posee minas en los departamentos de Boyacá, Antioquia, Cundinamarca, Norte de Santander y Valle.

En Barrancas (La Guajira) existe el que se considera como el mejor carbón colombiano en las minas de El Cerrejón, y tiene como factor favorable, además, las facilidades para su exportación.
· EL PETROLEO

Es el más útil de los combustibles. El petróleo bruto o crudo, llamado también oro negro es un aceite mineral de color oscuro y olor penetrante. Tiene procedencia fósil, se formó desde tiempos remotos por la descomposición lenta de plantas y animales marinos que fueron sepultados y mezclados con fango e infinidad de bacterias.

La industria petrolera es la más importante en el concierto de la minería en el país. El territorio colombiano posee extensas y ricas zonas de este apreciado combustible y reservas de petróleo de excelente calidad, hoy en explotación.

En Colombia la Concesión de Mares comenzó la explotación de petróleo en la zona cercana a Barrancabermeja. Hay ocho áreas petrolíferas:
1.     Río Magdalena entre Honda y el Banco.
2.     Valle del Catatumbo y Zulia.
3.     Llanura del Caribe y Bajo Magdalena.
4.     Alto Magdalena.
5.     Putumayo en Orito y Arac.
6.     Llanos Orientales.
7.     Litoral del Atlántico, valles del Sinú y San Jorge.
8.     Litoral del Pacífico.

· EXPLOTACION PETROLIFERA

El petróleo colombiano es propiedad de la nación. EI gobierno mediante concesiones autoriza su explotación a varias compañías. El petróleo crudo es llevado por oleoductos a las refinerías, plantas dónde mediante la destilación se transforma en subproductos muy importantes como gases, combustibles, gasolina para automóviles y aviones, ACPM para carros pesados, queroseno, aceites lubricantes, parafina, vaselina, asfaltos y numerosos derivados tales como plásticos y resinas.

Las principales refinerías son las de Barrancabermeja, Tibú, La Dorada, El Guamo y Cartagena. Se utilizan oleoductos para llevar el petróleo crudo y refinado. Colombia tiene 1.754 kilómetros de oleoductos, los más importantes son:
1.     El de Galán a Mamonal 511 Km.
2.     El de Tibú a Coveñas 409 Km.
3.     El de Onrio a Tumaco 310 Km.
4.     Los gaseoductos trasportan el gas.

· CAIDAS DE AGUA (ENERGÍA ELECTRICA)

Colombia, país montañoso y rico en aguas tiene un potencial eléctrico elevado. Las principales centrales hidroeléctricas del país están en Antioquia, Guadalupe, Rio Grande y Troneras, Cundinamarca, El Colegio, El Charquito, El Salto y Laguneta, Valle, Anchicayá y Calima, Caldas, la Insula y la Esmeralda.

En las regiones donde no se pueden construir presas la electricidad se obtiene en las termoeléctricas. Las principales termoeléctricas están en Paipa y Belencito en Boyacá, Zipaquirá, en Cundinamarca, la de Barrancabermeja en Santander y en la llanura del Atlántico.
· EL URANIO

El uranio metal radioactivo de aplicaciones industriales, medicinales y de valor energético, abunda en Colombia en la región de La Guajira, el Cesar, Santanderes y Ia zona de Tolima, Huila, Meta y Caquetá.
OTROS MINERALES
· LA SAL

     
Es un mineral necesario en la alimentación. Colombia as un país muy rico en sal gema y en sal marina. Las salinas terrestres se encuentran en la cordillera Oriental. En Cundinamarca se explotan las minas de Zipaquirá, Nemocón, Tausa, Sesquilé y Gachetá. En pequeña escala, al norte del departamento de Meta (Cumaral y Upín) y en La Salina, al norte de Boyacá. En la inmensa mina de Zipaquirá se ha construido la “Catedral de Sal”, única en el mundo por su originalidad y belleza; es visitada por millones de turistas.

·

También hay salinas en los departamentos de Boyacá, Antioquia y Valle del Cauca. De estas salinas continentales se extrae la llamada sal gema.

La sal marina se explota en la costa del Caribe en Manaure y Bahía Honda en La Guajira, Pozo Colorado en Magdalena y Galerazamba en Bolívar. En la costa del Pacífico, debido a ciertas características especiales de la misma, no existen salinas marítimas.

La riqueza salinífera de Colombia es propiedad del Estado y su explotación la administra el Banco de la República. Este ha establecido plantas de soda, la de Betania en Zipaquirá y la de Mamonal cerca a Cartagena.
· PIEDRAS CALIZAS

Las piedras calizas abundan en la naturaleza y son materia básica en la preparación de cal, de cemento, abonos y de hierro. Hay grandes yacimientos en Cundinamarca, Boyacá y Santander.
· EL MARMOL

Es otra piedra caliza muy dura y brillante que se deja pulimentar. Se emplea en esculturas, para hacer monumentos y estatuas y para ornamentar edificios. Colombia posee yacimientos de mármol de excelente calidad en Antioquia, Boyacá, Magdalena, Cauca, Cundinamarca y Norte de Santander.
· EL AZUFRE

Es un mineral no metálico. Los yacimientos de azufre del nevado del Ruiz y del volcán Puracé son riquísimos en este mineral.
· EL YESO

Es un mineral no metálico. Las reservas de yeso de Tolima, Cundinamarca, Santander y Boyacá son considerables.

LAS REGIONES INDUSTRIALES DE COLOMBIA
En Colombia, como en casi todo el mundo, las industrias se establecen en lugares próximos a las zonas donde hay materias primas, en los que se dispone de fuentes de energía y desde los cuales las comunicaciones son fáciles. Se distinguen varias regiones industriales:

1.     Zona industrial de Cundinamarca:

Comprende la zona de Bogotá, Distrito Capital, Soacha, Madrid, Mosquera, Sopó, La Calera y Zipaquirá. Produce principalmente textiles, cueros, electrodomésticos, productos químicos y farmacéuticos, bebidas, papel, automotores, llantas, vidrios, loza y lácteos. Cuenta con buenas plantas de energía hidroeléctrica y excelentes comunicaciones. Su numerosa población proporciona dirección técnica y mano de obra a las plantas fabriles, al tiempo que es gran consumidora de los elementos que produce.
2.     Zona industrial de Antioquia:

Con su área en Medellín, Bello, Envigado, La Estrella y Copacabana. Sobresale en esta zona la producción de textiles, pinturas, plástico y confecciones. Es la región que cuenta con más centrales hidroeléctricas, debido a los numerosos saltos de agua de sus ríos. Centro de una gran zona agrícola y de pastoreo, la comarca circundante es famosa por el café, la gran riqueza colombiana.
3.     Zona del Valle del Cauca:

Comprende Cali, Palmira, Yumbo y Buga; se distingue por la industria azucarera, química farmacéutica, papel, calzado y confecciones. Cuenta con plantas hidroeléctricas y termoeléctricas y es un gran centro de comunicaciones. Buenaventura, a 140 km, es un puerto marítimo importante del país y está muy ligado a la prosperidad industrial de Cali.
4.     Zona del Atlántico:

Situada cerca del mar. Comprende las factorías de Barranquilla cuyos principales productos son las grasas, pinturas, plásticos y enlatados. Como en esta región no hay saltos de agua, sus fuentes de energía son termoeléctricas.
5.     Zona de Boyacá:

Comprende Paz del Río. Reúne todas las condiciones para ser un próspero centro industrial: está cerca de riquísimos depósitos de mineral de hierro, tiene abundante carbón y piedra caliza, la mano de obra es numerosa. Es uno de los lugares más favorecidos del mundo para la siderurgia o industria del hierro y acero.
Otros importantes centros industriales de Colombia son los de Bucaramanga, Barrancabermeja, Pasto, Neiva, Risaralda, Caldas y Cartagena.
INDUSTRIAS ALIMENTARIA, TEXTIL Y DE LA BEBIDA
Las industrias de la alimentación, del hilado y del tejido son, tradicionalmente muy importantes en el país. Aventajan a las demás en lo que se refiere al número de establecimientos fabriles, a la cantidad de trabajadores ocupados, al volumen total de la producción y al consumo que la población hace de los productos elaborados.
· Industria de Alimentos

Las fábricas de productos alimentarios proporcionan chocolate, café, pastas, azúcar, aceites, harina, carnes, leche, mantequilla, quesos, conservas, dulces, féculas. Los establecimientos industriales más grandes son los de Bogotá, Medellín y Cali, siguiéndoles en importancia los de Barranquilla, Cartagena y Santa Marta.
· Industria Textil

     
Se produce sedas, tejidos de algodón,paño y lana y fibras sintéticas. Las telas nacionales son apreciadas por su calidad y acabado, constituyen un renglón de exportación. La industria textil comprende dos aspectos distintos: la hilandería y la tejeduría; la confección de vestidos, medias, etc. Hay grandes fábricas en Medellín, Barranquilla y otras menores en Bogota, Cali, Manizales y Samacá. Las fibras sintéticas se emplean también en Itagüí, en las inmediaciones de Medellín.

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El desarrollo de la industria textil ha hecho prosperar notablemente la industria de las confecciones.
· Industria de bebidas

Se produce, ante todo, cerveza, aguardiente, ron y gaseosas, habiéndose iniciado hace pocos años la elaboración de vinos. La industria de licores es monopolio departamental. También se encuentra la industria de los jugos pero en menor importancia. De todas, la más importante es la industria cervecera, que cuenta con grandes fábricas en Bogota, Medellín, Barranquilla y Bucaramanga.
LA INDUSTRIA SIDERÚRGICA

     
Las plantas industriales extraen hierro de los minerales que lo contienen y lo transforman en dos productos: fundición e hierro dulce. Mediante el agregado de otros metales, en los llamados altos hornos se obtienen varios tipos de acero. Estos tres productos dan vida a múltiples industrias: fabricación de maquinarias, vehículos, herramientas, locomotoras, barcos, aparatos diversos, que en general, se conocen con el nombre de industrias metalúrgicas.

El centro siderúrgico de Paz del Río, instalado en la elevada llanura de Sogamoso, a 2570 m de altura, es un orgullo para el departamento de Boyacá y para todos los colombianos. Se trata de un gran complejo industrial, muy prometedor para el desarrollo económico de Colombia. Se fabrican rieles, vigas, alambres, varillas, láminas de acero, clavos y otros productos.
En Colombia hay otras plantas siderúrgicas: Medellín, del Muna, del valle de Jenza, Corradine.
INDUSTRIA QUÍMICA Y FARMACÉUTICA
Colombia produce: Fibras sintéticas, pinturas, fertilizantes, ceras, betunes, ácidos, jabones, detergentes, cosméticos, medicinas, etc.
INDUSTRIA DE CEMENTO
El cemento además de ser empleado en la construcción de edificios, puentes, caminos, etc., se usa también en la fabricación de baldosines, tejas, tubos para acueducto y alcantarillado y piedras calizas. Colombia produce cemento de excelente calidad que abastece el consumo interno y permite la exportación.
INDUSTRIA DEL TABACO
La elaboración de cigarrillos es una industria muy desarrollada en el país.
INDUSTRIA AUTOMOTRIZ
En los últimos años la industria automotriz ha tenido gran impulso. Se ensamblan carros en grandes fábricas que han facilitado el trasporte y han dado empuje a la industria colombiana.
LA INDUSTRIA PETROLERA
La explotación del petróleo colombiano, iniciada en 1904 y emprendida con mayor firmeza en 1919, crece rápidamente desde hace unos treinta y cinco años.
El petróleo, llamado oro negro, se extrae mediante pozos de perforación y se lleva a otros lugares distantes para su elaboración o procesamiento. El transporte se hace por medio de vehículos automotores. Aun cuando todavía se emplean los grandes camiones-tanques para el traslado, se usa actualmente un sistema más barato y menos expuesto a cualquier eventualidad: las inmensas tuberías denominadas oleoductos. Con este nombre genérico también se designa a los poliductos, empleados para llevar subproductos del petróleo y gasoductos para el transporte del gas. Los oleoductos, poliductos y gasoductos de Colombia, recorren cientos de kilómetros, salvando toda clase de obstáculos: montañas, ríos, desiertos, pantanos, etc.
Los oleoductos llevan el petróleo crudo a las refinerías, que son plantas industriales donde se elaboran gasolina, aceites, grasas, ACPM, tintas, varsol, kerosene, asfalto, betún, gas propano, es decir, los llamados subproductos del petróleo.
Las refinerías más importantes son las de Barrancabermeja, Tibú (Santander), La Petrólea, Cartagena y Bogota. Otras refinerías menores son las de La Dorada (Caldas), El Guamo (Tolima), Puerto Salgar y Cartagena.
La industria del petróleo, como la siderurgia, constituye una de las actividades económicas más importantes de Colombia.
OTRAS INDUSTRIAS COLOMBIANAS

     
En los últimos años se han desarrollado en Colombia muchas industrias, algunas de las cuales son nuevas en el país, como la petroquímica, derivada de la industria petrolera. Otras industrias son las del calzado, sombreros, vidrio, loza, plásticos, cauchos, farmacéutica, mueblera, papelera, del cuero, artesanias, etc.


FUENTES DE ENERGÍA
Entre las principales fuentes de energía térmica figuran la hulla o carbón mineral, el petróleo, la hidráulica y la atómica. La fuente hidroeléctrica, representa el 65% de la energía eléctrica que se genera en Colombia. Se destacan las centrales de Bogotá, las de Guadalupe, Guatapé y Río Grande (Medellín), la de Anchicayá (Cali), la Central Hidroeléctrica de Caldas, la de Lebrija (Bucaramanga) y la de Chivor (Boyacá).

COMERCIO
COMERCIO DE IMPORTACION
Colombia compra a otros países maquinaria, automotores, libros, instrumental médico, artículos de lujo, repuestos, algunos productos agrícolas, materias primas para insecticidas, medicinas y gasolina.
COMERCIO EXTERIOR
Colombia comercia principalmente con Estados Unidos, Latinoamérica, Canada, Alemania Occidental, Inglaterra, España, Holanda, Bélgica, Japón y La Unión Soviética.
El producto que más se exporta hoy es el café, que por su suavidad, tiene gran acogida en el exterior, especialmente en Los Estados Unidos. En un segundo lugar vienen las exportaciones de flores, carbón, ganado, maderas, textiles, algodón, banano, azúcar, cueros, arroz, tabaco en rama y calzado a Estados Unidos, Europa, Asia y demás países americanos.
PUERTOS Y TRASPORTE

     
La carga de comercio exterior se moviliza en un 90% en barcos y el resto en aviones y camiones. El intercambio se hace por seis puertos importantes: Barranquilla, Buenaventura, Cartagena, Santa Marta, Maicao y Tumaco dotados de muelles por donde salen y entran las mercancías; algunos muelles son privados.

El comercio internacional por tierra se realiza por las ciudades de Cúcuta e Ipiales en las fronteras de Venezuela y Ecuador respectivamente.